Hace tres semanas (21-02-2016) corrí el medio maratón de Guadalajara, fue mi tercer 21k y fue apenas en este donde descubrí lo que es ser un corredor.
Empecé a correr hace ya casi dos años, cuando me diagnosticaron Esclerosis Múltiple, una enfermedad crónica degenerativa. Después de la noticia deje de fumar, deje de tomar en exceso, empecé a comer sano y me puse a hacer ejercicio.
La verdad yo nunca he sido una persona deportista y elegí correr porque es un deporte donde solo necesitas un par de tenis, y listo. Y ha sido increíble ir descubriendo que hay todo un mundo de artículos para los corredores. Había tenido muy pocos acercamientos al mundo del running, lo más que había corrido eran 5k y casi muero en el intento de tan cansado que terminé, los corrí como en 35 o 40 minutos.
Empecé a entrenar afuera de mi casa, en el parque y poco a poco iba aumentando distancias y mejorando tiempos, me empecé a enamorar de este deporte.
Hasta aquí solo era una persona que salía a correr, sentía el cansancio y me detenía a respirar y caminar un poco para otra vez retomar.
Me inscribí a mi primer 21k, el Medio Maratón del Atlas, me puse a entrenar con mi amigo Daniel, quien de hecho desde que empecé a correr nunca ha faltado, si no es entrenando conmigo está fregando para que cumpla el plan de entrenamiento o si no simplemente esta con sus consejos. El punto es que iba a correr mi primer medio maratón.
Después de entrenar 12 semanas llegó el día, iba a correr por primera vez 21 kilómetros. Estaba yo entre las 4000 personas que iban a correr el medio maratón, nunca había visto tanta gente junta disponiéndose a correr al mismo tiempo.
La carrera nos la llevamos muy tranquila, pero no por eso menos cansada, sentía que no podía correr entre tanta gente sentía los empujones de la gente queriendo rebasar o cuando yo quería pasarlos no había espacio por dónde. El punto es que terminé la carrera con un tiempo de 2:07:00.

Al final el tiempo era lo de menos, había corrido mi primer medio maratón y me sentía estupendo, estaba feliz pero sentía que podía haber dado más, me quedo la espina de “¿y si podía hacer menos tiempo?” “y si puedo mejorar?” no paso mucho tiempo para estar frente a mi computadora buscando otro medio maratón, no me podía quedar con esa duda, cuando menos me di cuenta ya estaba inscribiéndome al medio maratón del Club Hacienda San Javier que se llevaría a cabo 3 meses después (28-11-2015).
Al parecer la ruta de este medio maratón era una de las rutas más pesadas, no tome en cuenta las subidas de la colonia colinas de san Javier o la subida interminable de avenida patria, pero aun así estaba decidido. En esta carrera éramos mucho menos corredores, creo que menos de mil, tenía toda la calle para correr a mis anchas, no había pretexto para no darlo todo.
Después del disparo de salida empecé muy bien con la subida de circuito madrigal y luego patria hasta el club atlas y ahí regresar para agarrar todo patria. Llegamos a Vallarta, después lázaro cárdenas y subimos el puente atirantado. Fue ya en el regreso en el túnel de avenida Vallarta donde sentí el ya no puedo más, las piernas ya no las sentía o sentía el puro dolor del cansancio y le hice caso a mis piernas, baje drásticamente mi velocidad al punto de ir casi caminando. Pero aun así mejore mi tiempo respecto al medio del atlas, en este hice 2:00:00, bajé 7 minutos y apenas podía mantenerme en pie.

Terminó el año y ya tenía en mente mi siguiente compromiso, el medio maratón de Guadalajara.
Este medio fue muy significativo para mí. Por primera vez descubrí lo que es ser un loco más del running, descubrí lo que es correr con el corazón y no con las piernas, que cuando las piernas dicen para, es ese momento cuando empieza una batalla en tu interior, una pelea entre mente, cuerpo y alma, es ese momento donde tu mente te dice ya basta, no sufras más, PARA! Y entra tu alma, te das cuenta de quién eres, de por qué lo haces, piensas en todo lo importante para ti.
Ese domingo éramos 9000 corredores, gracias a que llegamos temprano puede salir en las primeras líneas y no el cola. Arrancó la carrera a las 7:10 de la mañana salimos todos disparados, en el kilómetro uno me doy cuenta de que la emoción me jaló de más e iba demasiado rápido, a ese ritmo no iba a terminar, según yo baje la velocidad pero no, me mantuve y toda la carrera la lleve a un ritmo promedio de 5,01, a la altura del kilómetro 12 sentí que las piernas no daban más, iba solo, me dije “camina un rato” “nadie se dará cuenta” inmediatamente después una voz dentro de mi dijo “no” no lo hago para que me vean, lo hago por mí, lo hago para demostrarme que un diagnostico no me detendrá, lo hago por Gisela, lo hago por Leo, por mi familia! Seguí sin bajar el ritmo, y no me cansaba de decirme “ya olvídate de las piernas, Dios está conmigo nada puede detenerme, olvídate de las piernas y corre con el alma, un kilómetro a la vez me dije, seguí corriendo, llegó el punto donde ya no sentía más mis piernas solo seguía avanzando. Llegue a la meta y no solo cumplí con mi objetivo sino que lo rebasé, hice 1:48:45.

Estoy muy lejos de ser un deportista de elite, es más ni siquiera estoy en el top ten, de hecho quedé entre los primeros 2000 lugares, y la verdad, no me importa, no corro pensando en ser de los primeros.
La noche antes del medio mi papá me dijo “el primer lugar es tuyo” lo sentí un poco ingenuo mas no dije nada, después me aclaró, “El primer lugar es tuyo, me refiero a que completes tu meta, no importan los demás” y tiene razón, terminé este medio y me sentía como el primer lugar, estaba tan feliz como si de verdad hubiera ganado, aunque si, de verdad quedé en primer lugar, me gané a mí mismo.

Para diciembre tengo planteado correr mi primer maratón y espero que no sea el último y seguir cumpliendo metas y nuevos sueños.
Gracias Gisela, por aguantar mi locura, sin ti, la verdad no podría hacer lo que estoy haciendo.
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