Desde que me diagnosticaron, tomé la decisión de vivir cada día al 100%, de aprovechar cada momento con intensidad y de vivir cada jornada como si fuera la última. Decidí hacer que mis días realmente contaran y, sobre todo, que mi familia fuera mi motor. Me comprometí a estar con ellos de verdad, a dedicarles tiempo de calidad, a cuidar de mis hijos y de mi esposa. Decidí cuidarme lo más posible, con el único objetivo de sentirme bien, de verme bien para ellos, para seguir dando batalla a la huésped no invitada. Dejé de fumar, comencé a correr, a comer de manera más saludable y, posteriormente, dejé de consumir alcohol. Todo esto, solo con un objetivo: sentirme bien, estar bien para mis hijos, para no rendirme ante la Esclerosis Múltiple. Con el paso de los días, este cambio en mi vida, este nuevo enfoque, este nuevo estilo de vida, fue tomando forma. A medida que sumaba kilómetros, decidí darle un nombre: kiloEMtro. kiloEMtro es mucho más que una simple palabra compuesta. Es la ra...